Hacía tiempo que no tenía nada que contar o, mejor dicho, ninguna gana de contar nada. Pero hoy, como es viernes y además tenemos un super puente por delante...me siento más inspirada.
Ayer tuve un día de ecatombe, de esos de borrar en la mente como si no hubieran ocurrido. Era como si el mundo se hubiera vuelto patas arriba y todo fuera al revés: las criaturas marcaban cierzo, tenía un seminario de tablets al mediodía, tenía que ir al notario por la tarde, tenía una reunión a la vez que el evento notarial (como todavía no tengo el don de "biubicuidad" había que elegir), falleció el padre de una amiga, el director me informó de que hoy viernes me tenía que quedar a un curso de bibliotecas de 12 a 2 - lo que supone comer rápido y mal en el colegio-, me llamó el portero de casa para decirme que había una avería y que tenían que agujerear mi recien pintado hogar, Alf estaba de viaje y parecía que iba a perder el vuelo de conexión...
En fin, unas cuantas "tontadas" que sumándolas se fue haciendo montón.
Así que me dije, calma Ana, una por una y sin estresarse. Que tienen que picar en casa, pues que piquen; que no estás para abrir la puerta y no puedes localizar a los que tienen la llave de tu casa, pues ya volverán mañana; que no puedes ir a la reunión, pues la intentas cambiar para la semana que viene; que mañana te joden la comida de los viernes, pues comes sopa y estofado en el colegio...
Creo firmemente que mi tranquilidad pasmosa viene de mi nuevo estado. Las hormonas revolucionadas estas que tengo me dan una pachorra que no me lo creo ni yo. Después dicen que las embarazadas están estresadas y con el carácter cambiante, a mi me está sentando de maravilla. A este paso, después de uno, otro, y así sucesivamente hasta que formemos un equipo ...de baloncesto -No sé que pensará Alf al respecto-.
Finalmente, después de dormir como una tronca esta noche pasada, me he levantado con bastante energía. Se deberá a la idea de pensar que mañana es sábado, seguro. La casa ya está agujereada y, a pesar de que la avería ha afectado a dos habitaciones, me da la sensación de que no está tan mal, que hubiera podido ser peor. Optimista que es una. Me siento orgullosa de mi misma cuando soy capaz de adaptarme y seguir tranquila a pesar de todo. Hoy tengo la autoestima por las nubes ¿cuánto durará? Seguro que no demasiado, más os vale, porque cualquiera me aguanta con el ego subidito.
Ayer tuve un día de ecatombe, de esos de borrar en la mente como si no hubieran ocurrido. Era como si el mundo se hubiera vuelto patas arriba y todo fuera al revés: las criaturas marcaban cierzo, tenía un seminario de tablets al mediodía, tenía que ir al notario por la tarde, tenía una reunión a la vez que el evento notarial (como todavía no tengo el don de "biubicuidad" había que elegir), falleció el padre de una amiga, el director me informó de que hoy viernes me tenía que quedar a un curso de bibliotecas de 12 a 2 - lo que supone comer rápido y mal en el colegio-, me llamó el portero de casa para decirme que había una avería y que tenían que agujerear mi recien pintado hogar, Alf estaba de viaje y parecía que iba a perder el vuelo de conexión...
En fin, unas cuantas "tontadas" que sumándolas se fue haciendo montón.
Así que me dije, calma Ana, una por una y sin estresarse. Que tienen que picar en casa, pues que piquen; que no estás para abrir la puerta y no puedes localizar a los que tienen la llave de tu casa, pues ya volverán mañana; que no puedes ir a la reunión, pues la intentas cambiar para la semana que viene; que mañana te joden la comida de los viernes, pues comes sopa y estofado en el colegio...
Creo firmemente que mi tranquilidad pasmosa viene de mi nuevo estado. Las hormonas revolucionadas estas que tengo me dan una pachorra que no me lo creo ni yo. Después dicen que las embarazadas están estresadas y con el carácter cambiante, a mi me está sentando de maravilla. A este paso, después de uno, otro, y así sucesivamente hasta que formemos un equipo ...de baloncesto -No sé que pensará Alf al respecto-.
Finalmente, después de dormir como una tronca esta noche pasada, me he levantado con bastante energía. Se deberá a la idea de pensar que mañana es sábado, seguro. La casa ya está agujereada y, a pesar de que la avería ha afectado a dos habitaciones, me da la sensación de que no está tan mal, que hubiera podido ser peor. Optimista que es una. Me siento orgullosa de mi misma cuando soy capaz de adaptarme y seguir tranquila a pesar de todo. Hoy tengo la autoestima por las nubes ¿cuánto durará? Seguro que no demasiado, más os vale, porque cualquiera me aguanta con el ego subidito.