Aprovechando el merecido y laaarrrrgo superweekend que hemos tenido, y dadas las adversas circunstancias meteorológicas que hemos venido sufriendo, he tenido la oportunidad de sentarme delante de la televisión un poco más de lo que lo hago habitualmente, y a horas distintas.
El caso es que he descubierto una dimensión nueva que sólo conocia por referencias de mi vecina de blog, a la postre dueña y señora del mando a distancia en casa e incombustible exploradora de formatos televisivos de todo pelo.
Formas de abrirse las carnes, como otras muchas que deben existir:
El diario de PatriciaSe trata de un programa que presenta una que NO se llama Patricia, que según Kasti está bastante buena. Llevan allí a fauna de toda condición, casi siempre engañada, para presentarle, después de dos intermedios y veinte preguntas gilipollas, a ese hermano secreto con bigote que cuando la guerra de los mundos se refugió en Botorrita huyendo de los palos de su padre, o de los empujes vigorosos de la burra que tenían en el pesebre y que tenía la cuerda tan larga que se metía en la alcoba por las noches. Que ya es mala pata, tirar toda una vida por la borda por una burra que ni siquiera sabe guiñar el ojo, eh? También suelen ir novias gordas de tíos sosos que se conocen sólo por el Messenger, y al final lo de siempre: La Pili resulta ser un fontanero con una tranca de medio, el Ricardo tiene sesenta años más de lo que pone en el Facebook, y así toda la tarde. Para participar en el programa es imprescindible llevar piercings en la ceja, que te falten piezas dentales o que tu familia esté cobrando una pensión por tenerte en casa o en el Chalet Rojo de Huesca.
En el intermedio suelen hacer anuncios del nuevo disco de Rosario, que ahora toca versiones de canciones de su hermano muerto. Que también tiene
unos cojones un arte y una imaginación que toca techo...
Al final, a la vuelta de la publi, todo acaba de repente, con mucha prisa, salen los créditos y ponen la música esa de Lamaricarmen (
La MariCarmen no sabe planchar, la MariCarmen no sabe leer,... Era algo así, no?). De Patricia no se sabe nada.
Ven a cenar conmigoReunen a un grupo de gente que no se conoce previamente para que cada uno cocine para los demás en sucesivas cenas durante la semana. Un Gran Hermano gastronómico en el que lo importante no es saber cocinar, sino montar bronca entre el personal. Se trata de votar al menos borde, y además dejan cambiar las votaciones todo el puto día para liarla del todo.
El tema comienza con unos cogollos de Tudela con anchoas, y acaban llorando, insultándose y jurándose odio eterno. Joder, ni que cocinase Arguiñano.
Yo creo que a poco que reorienten el título del programa hacia el verdadero espíritu de cordialidad gastronómica que buscan, podrían titularlo
"Hoy ceno en casa de tu puta madre y a ver si os sienta mal y os morís todos". O algo así.
Granjero busca esposaEste es cojonudo. Es como la caravana de Plan, pero sin autobuses y con reparto de titis a domicilio. Eligen a un elenco representativo de la condición ganadera estabulada en el medio del campo español (un neoromántico rural, un putero, un maquinero, el hermano secreto de Pocholo y el hijo pastor de Heidi). Los bajan al pueblo grande del valle, les hacen elegir a un par de mujeres prestas
desesperadas o mal del bolo y los meten en cuarentena rural durante unas semanas.
Hacen currar a las titis todo lo que pueden, se las intentan beneficiar de dos en dos -en el pueblo la testosterona se guarda por garrafas- y luego eligen a la que ha quedao entera como heredera de la receta de los sobaos pasiegos que prepara la madre del granjero.
Como al final se insultan poco entre ellos y el curso de iniciación a la zoofilia no llega a los estándares televisivos esperados (las gallinas de ahora ya no tienen aquel punto sexy de hace años...), cortan el programa más pronto que tarde y los devuelven a todos a casa.
Yo creo que de este programa deberían encargarle un documental a Carlos Saura. Por darle un poco de empaque.
El juego de tu vidaSin duda la perla de la televisión, junto con Redes de Eduard Punset
El tema va de que si tienes algo que esconder en tu vida, te apuntas al programa, se lo cuentas a media docena de psicólogos cabritos que toman buena nota, le preguntan a tus amigos, a los compañeros del trabajo, a tu familia, y piden copia de la fe de bautismo en tu parroquia.
Luego vas al programa junto con la gente a la que le tienes tanto que esconder, te enchufan a la Playstation con un par de cables de la risa, y te fríen a preguntas que no tienen vuelta hasta que ganas el suficiente dinero como para pagar el divorcio, cancelar el encargo -de tu suegra, padre o amigo íntimo- de que te partan las piernas, o liquidar las deudas pendientes en el puticlub del pueblo.
La mecánica del programa y las preguntas no dan lugar a dudas: Hagas lo que hagas la cagas. Si contestas, porque contestas, y si no, porque queda claro qué ibas a responder. Y todavía es peor si tu novia corre a darle al comodín de la no-respuesta cuando te preguntan que si es cierto que Eloisa compra muchos calabacines en casa y que no le gusta la verdura.
A mí la pregunta que más me gustó fue: ¿Estabas en España la tarde que Manolete murió bajo la cornamenta de Islero?
Ya se que ha quedao largo, pero es que si no se lo cuento a alguien esta noche no dormía.