Cuando uno tiene mucho tiempo para pensar...acaba pasándose de vueltas. Creo que esto me va a suceder en breve. La maternidad me hace muy feliz, pero las cuatro paredes de mi hogar se me caen encima cada día un poco más.
Vamos que, como ya he manifestado en varias ocasiones, no nací para mujer de su casa. Yo pensaba que podía ser incactiva, capaz de vivir sin organizar el día, permanecer sentada durante largo tiempo...pues no. Se ve que eso lo puedo hacer durante un máximo de jornada y media o dos jornadas. Todo lo que pasa de ahí supone...dolor de tripas.
Ahora que me debo 100 por 100 a mi criatura, me doy cuenta de que me gustaría llevármelo en una mochileta y hacerle fiestetas mientras llevo a cabo algunas otras actividades. Echo de menos el tener algo que hacer obligatoriamente (que mal suena esto). Cuando digo algo, quiero decir algo más que poner la lavadora, limpiar el wc, hacer la cama, preparar la comida e ir al super.
Puesto que ya soy consciente de mi problema, planeo mis jornadas con antelación, para no encontrarme en el dilema de abrir el ojo por la mañana y decir ¿qué hago hoy?
De momento invierto mi tiempo en leer, pasear, ver la tele, visitar exposiciones, ir de compras, escribir, terracear... y realmente lo disfruto. Pero necesito más actividad cerebral, porque tener la mente libre durante mucho rato seguido no es bueno, hay que enfocarla y ocuparla. Mis aficiones anteriores no tienen cabida de momento en mi nueva vida, puesto que mis momentos libres no son tan largos como para poder emprender la pintura de camisetas, los fieltros o los fimos con eficacia. Seguiré buscando...si se os ocurre algo ya me diréis.