25 marzo 2009

Correos: The experience

Hoy he estado en Correos enviando un paquete. Para los que habéis estado alguna vez en tamaña aventura, ya sabéis todo lo que eso significa.

La oficina de Correos más cercana a casa es una de las más grandes del villorrio, y por lo tanto también de las más concurridas, estresantes y entretenidas. Desde que la empresa pasó del monopolio estatal a competir en el mundo privado, han hecho las cosas más absurdas del mundo para atraer o mantener a la clientela: Venden teléfonos móviles, envían dinero a las islas Fiji, venden chuches y material de papelería. En algunas, incluso siguen enviando cartas. Si tuvieran tanatorio seguro que ponían también máquinas de condones.

El trabajito de hoy era -aparentemente- fácil: Enviar un paquete. Juro que he leído todos mis derechos delante del alguacil de la puerta, que he rellenado todos los formularios que he encontrado en la desordenada mesa del vestíbulo, y que me he orientado a la Meca para hacer unas breves oraciones antes de ponerme en posición atlética de salida a esperar escuchar por la megafonía mi número mágico:

- "Ding dong: Capullo extrañamente impaciente de la camisa de rayas con paquete inusualmente grande: Acuda al Puesto 10 rapidito".

Ahí voy yo como un rayo.

- "Holaquetalbuenosdías, aquíletraigoestepaqueticoparaenviaralemania contolosdatoscumplimentaos. Lipesauencasaymesalencincokilosmaña".

- "Postaspasaudelisto quelacajicaestademierdaquellevastieneletricaspoloslaus. EnCorreosnosepuenmandarpaqueticosconpropaganda".

- "Cagüenlaspalomasdelaplazalpilarquesono-lí-leídoenlaweb".

- "Posleponesalgoencima, otevuelvespalasDeliciasconelpaqueticomismamente".

- "Alapuessimesacasunpoquicopapel desedenvolveradoquinesconchiste, lemetounpardevueltasyvaquechuta".

Tres payoponis con prisa esperando en la cola para enviar dinero a casa. Una zorra señora cotilla mirando cómo envolvía de nuevo el puto paquete. La exfuncionaria mirándome fijamente esperando que cometiese algún error y me clavase las tijeras en el bazo o me pusiese cinta de embalar en los pelos de las orejas. Olor a sudorín intenso, como el de la línea 30 a hora punta, llegando desde el puesto 9, donde Rogelio, abandonado del desodorante y el aseo diario, anestesiaba dulcemente a otra exfuncionaria todavía más frígida diligente que la que me tocaba a mí. Cinco minutos para cerrar al mediodía.

- "Aquílotienesmaña, ahorasiquenomejodesquetepuestoelpaqueticoniquelao."
- "Postienesqueponeleotravezeldestinoyelremitente, posiacasoaunquelohayapuestoyoenestepapelico. Comonotienesboliyyonotelodejosetevaapasarlahora ytevasavolveralasDeliciasacomerconelpaqueticodebajolbrazo. Aquejode,maño?

Saco mi boli en un gesto inesperado por la muy guarra señora, escribo a toda pastilla todo, le saco la pasta y se la pongo encima de la mesa. Dos minutos quedan.

- "Masdichoeconomicooprioritario?".
- "Elmásbaratomaña, quenostalacosapatonterías".
- "Esquestamosdeofertayvalelomismo".
- "Posmelomandaseconomicoqueasíestoymásenpazconmigomismo".
- "Esquelímarcauyaenlamaquinica yasínotengoqueescribilotodoqueslahoradecomer."
- "Asínsea,prioritario".
- "Mañoquepedísunascosicas... Cuáltelefonoleponemosporsihaypoblemas?".
- "Póngaleeldesuputamadre, queestábientranquilamientrasustedtrabaja. Pongael112. Eselmejorsihayproblemas".

- "Ahítienelasperricas. Quédeseconelcambio, aversiledaparahacerseunmasajeenlascervicalesyserelajaunpoquito".

- "Ostiasmañoquenomacordabaqueahorayacemoshorarioempalmau. Siquieresmedatiempodehaceteelpaqueteenenvioeconómico. Totalvalelomismoquelprioritarioyllegamástarde".

- "Siacasoluego. Mevoyalacalleapegameuntiricoenloshuevos. Felizañonuevosinonosvemosantes".

Eso sí, el ambiente muy majo.


18 marzo 2009

TIC TAC


Buscando material para clase (luego dicen que los maestros no curramos), he encontrado una página “curiosa” en la que tecleando tu fecha de nacimiento te dicen los años, meses, días, horas, minutos, segundos y milisegundos que has vivido. En mi caso:

410 meses

1749 semanas

12244 dias

293856 horas

17631411 minutos

1057884766, 7, 8, 9... segundos

Aparentemente una chorrada, pero acojona ver pasar el contador, segundo a segundo. Hay que ver lo rápido que pasa el tiempo, y no es un tópico. La de segundos de esos que perdemos en tontadas pudiendo invertirlos en asuntos más provechosos e interesantes.

Con el segundero de mi vida contando acabo de decidir que voy a invertir el menor tiempo posible en temas que no me satisfagan personalmente. Au... (toma conclusión y me he quedado tan ancha)

Creo que la mejor decisión de momento va a ser irme a dormir pronto, porque puede que estos síntomas de alergia que estoy experimentando por primera vez en este 2009 estén afectando, además de a mi pobre nariz (a la que ya no le queda epidermis), a mis escasas conexiones neuronales.

Buenas noches, como decía Fransuas ¡Colga, colga, que esto corre!


08 marzo 2009

Investigación televisiva

Aprovechando el merecido y laaarrrrgo superweekend que hemos tenido, y dadas las adversas circunstancias meteorológicas que hemos venido sufriendo, he tenido la oportunidad de sentarme delante de la televisión un poco más de lo que lo hago habitualmente, y a horas distintas.

El caso es que he descubierto una dimensión nueva que sólo conocia por referencias de mi vecina de blog, a la postre dueña y señora del mando a distancia en casa e incombustible exploradora de formatos televisivos de todo pelo.

Formas de abrirse las carnes, como otras muchas que deben existir:

El diario de Patricia
Se trata de un programa que presenta una que NO se llama Patricia, que según Kasti está bastante buena. Llevan allí a fauna de toda condición, casi siempre engañada, para presentarle, después de dos intermedios y veinte preguntas gilipollas, a ese hermano secreto con bigote que cuando la guerra de los mundos se refugió en Botorrita huyendo de los palos de su padre, o de los empujes vigorosos de la burra que tenían en el pesebre y que tenía la cuerda tan larga que se metía en la alcoba por las noches. Que ya es mala pata, tirar toda una vida por la borda por una burra que ni siquiera sabe guiñar el ojo, eh?  También suelen ir novias gordas de tíos sosos que se conocen sólo por el Messenger, y al final lo de siempre: La Pili resulta ser un fontanero con una tranca de medio, el Ricardo tiene sesenta años más de lo que pone en el Facebook, y así toda la tarde. Para participar en el programa es imprescindible llevar piercings en la ceja, que te falten piezas dentales o que tu familia esté cobrando una pensión por tenerte en casa o en el Chalet Rojo de Huesca.

En el intermedio suelen hacer anuncios del nuevo disco de Rosario, que ahora toca versiones de canciones de su hermano muerto. Que también tiene unos cojones un arte y una imaginación que toca techo...

Al final, a la vuelta de la publi, todo acaba de repente, con mucha prisa, salen los créditos y ponen la música esa de Lamaricarmen (La MariCarmen no sabe planchar, la MariCarmen no sabe leer,... Era algo así, no?). De Patricia no se sabe nada.


Ven a cenar conmigo
Reunen a un grupo de gente que no se conoce previamente para que cada uno cocine para los demás en sucesivas cenas durante la semana. Un Gran Hermano gastronómico en el que lo importante no es saber cocinar, sino montar bronca entre el personal. Se trata de votar al menos borde, y además dejan cambiar las votaciones todo el puto día para liarla del todo.

El tema comienza con unos cogollos de Tudela con anchoas, y acaban llorando, insultándose y jurándose odio eterno. Joder, ni que cocinase Arguiñano.

Yo creo que a poco que reorienten el título del programa hacia el verdadero espíritu de cordialidad gastronómica que buscan, podrían titularlo "Hoy ceno en casa de tu puta madre y a ver si os sienta mal y os morís todos". O algo así.


Granjero busca esposa
Este es cojonudo. Es como la caravana de Plan, pero sin autobuses y con reparto de titis a domicilio. Eligen a un elenco representativo de la condición ganadera estabulada en el medio del campo español (un neoromántico rural, un putero, un maquinero, el hermano secreto de Pocholo y el hijo pastor de Heidi). Los bajan al pueblo grande del valle, les hacen elegir a un par de mujeres prestas desesperadas o mal del bolo y los meten en cuarentena rural durante unas semanas.

Hacen currar a las titis todo lo que pueden, se las intentan beneficiar de dos en dos -en el pueblo la testosterona se guarda por garrafas- y luego eligen a la que ha quedao entera como heredera de la receta de los sobaos pasiegos que prepara la madre del granjero.

Como al final se insultan poco entre ellos y el curso de iniciación a la zoofilia no llega a los estándares televisivos esperados (las gallinas de ahora ya no tienen aquel punto sexy de hace años...), cortan el programa más pronto que tarde y los devuelven a todos a casa.

Yo creo que de este programa deberían encargarle un documental a Carlos Saura. Por darle un poco de empaque.


El juego de tu vida
Sin duda la perla de la televisión, junto con Redes de Eduard Punset
El tema va de que si tienes algo que esconder en tu vida, te apuntas al programa, se lo cuentas a media docena de psicólogos cabritos que toman buena nota, le preguntan a tus amigos, a los compañeros del trabajo, a tu familia, y piden copia de la fe de bautismo en tu parroquia.

Luego vas al programa junto con la gente a la que le tienes tanto que esconder, te enchufan a la Playstation con un par de cables de la risa, y te fríen a preguntas que no tienen vuelta hasta que ganas el suficiente dinero como para pagar el divorcio, cancelar el encargo -de tu suegra, padre o amigo íntimo- de que te partan las piernas, o liquidar las deudas pendientes en el puticlub del pueblo.

La mecánica del programa y las preguntas no dan lugar a dudas: Hagas lo que hagas la cagas. Si contestas, porque contestas, y si no, porque queda claro qué ibas a responder. Y todavía es peor si tu novia corre a darle al comodín de la no-respuesta cuando te preguntan que si es cierto que Eloisa compra muchos calabacines en casa y que no le gusta la verdura.

A mí la pregunta que más me gustó fue: ¿Estabas en España la tarde que Manolete murió bajo la cornamenta de Islero?





Habrá muchos más, pero con esta sesión ya he compensado el PH de mi bilis por una buena temporada.

Ya se que ha quedao largo, pero es que si no se lo cuento a alguien esta noche no dormía.



03 marzo 2009

Qué verdad!!

Acabo de ver esta viñeta y me ha encantado.
¡Cuántos problemas nos ahorraríamos si fueramos capaces de entender y ponernos en el lugar de los demás! A veces resulta difícil ¿no?, nos empecinamos en tener la razón y no es que no entendamos otras opiniones o formas de actuar, es que ni siquiera lo intentamos.
Si todos hiciéramos un esfuerzo por dejar de mirar nuestro culo y pensar en que quizás tenemos que abrir un poco nuestra mente y ver otros puntos de vista, nuestra vida y nuestro mundo funcionaría mejor, o eso creo.
Éste debería ser uno de los valores básicos en la educación. El otro día estuvimos hablando del tema con unos amigos ocmpañeros de profesión, la conclusión es que es imposible transmitir un valor tan importante, si nunca lo has puesto en práctica. Y es que estamos rodeados de gente que ni sabe que la empatía existe.
Algunos (cuando nuestro egoísmo no nos lo impida) intentaremos seguir echando un poco de semilla, a ver si crece aunque sea alguna planteta aislada.

01 marzo 2009

Sabores para el recuerdo

Nuestras vidas están marcadas por recuerdos. Desde luego, las imágenes son las que normalmente aparecen en nuestra mente asociadas a momentos vividos.

En nuestra sociedad tenemos una costumbre que personalmente me encanta, que es celebrar cualquier evento con comida de por medio. Si eso es una tendencia social, en mi familia se convierte casi en una cultura, la buena comida es fundamental.
Así que muchas de mis vivencias están asociadas a la gastronomía y todo lo que se genera alrededor de ella. Inevitablemente esto hace que tengas recuerdos de sabores determinados asociados a momentos que con el tiempo se convierten en añoranza:
-Los yogures que preparaba mi madre en la yogurtera y dejaba en la despensa en la parte más alta para que no llegáramos.
-Los garbanzos recién sacados del bote que me daba a probar la tata Lidia mientras preparaba la comida.
-El “recau” que preparaba mi abuela con la carne del adobo.
-Los bocadillos de longaniza de la Susana, asociados a las vacaciones de verano y a los domingos por la tarde.
-Las alcachofas con foie que preparaba mi padre y eran las mejores.
Algunos de estos sabores permanecerán ahí, en el recuerdo, porque resulta imposible volver a sentirlos del mismo modo.
Afortunadamente, mi vecino de blog también comparte esta afición por la buena mesa. De manera que seguiremos acumulando recuerdos juntos y con aquellos que se quieran apuntar.