Hace mucho que no escribo, como unos cinco años... Hoy vuelvo porque necesito sacar la tormenta que llevo dentro. Tengo muchas ideas desordenadas, rabia, tristeza que voy a plasmar como salgan.
Años atrás escribí en este blog lo afortunada que me sentía de poder compartir mi día a día en el colegio con Joaquín, mi maravilloso "compa" de nivel. Cambíé de ciclo, me fui con los mayores, para poder tener la oportunidad de trabajar con él, porque era alguien de quien aprender muchísimo, de esos maestros de verdad.
Pues bien, las injusticias de la vida han hecho que se fuera. ¡Qué mierda! El curso pasado comenzamos a perderle, parecía cansado, se lo notábamos pero siempre con una sonrisa y con un: Cuánto bueno por aquí! que te alegraba la mañana. Yo le decía tienes que vaciar la cabeza de cosas, demasiado acumulado, el estrés no es bueno, te vas a jubilar y sigues siendo un pringao que no sabe decir que no. Y él sonreía y contestaba: Paciencia, una cosa detrás de otra.
Joaquín era, como he dicho muchas veces, ese maestro que yo quiero algún día llegar a ser (tarea harto difícil desde luego...) Ese ejemplo en el que mirar, siempre equilibrado, afable, sensato, coherente, dialogante, dispuesto a proponer y también a escuchar, encontré el compañero perfecto.
Cuántas cosas me ha enseñado, cuantas veces me ha abierto los ojos, muchos momentos compartidos, muchas reflexiones sobre nuestro trabajo y cómo mejorarlo, muchas charlas de vida... Se me fue el maestro. Y se me rompió algo dentro.
Cuánto le he echado de menos este curso y cuánto le voy a seguir echando.
Todos los días (y no exagero cuando digo todos) ha habido algo que me lo ha recordado: una frase, una reflexión, un libro, un documento, un cuadro, un proyecto, una actividad...
En una de nuestras últimas conversaciones coherentes, el último día que vino de visita al colegio, me dijo: Ay Anica, cuanto te quiero! Yo le abracé.
En fin...que injusto es a veces el destino. La buena noticia es que dejó parte de sí mismo en nosotros, y que gracias a él somos mejores maestros y mejores personas.
Gracias compa! Eres una parte importante de la maestra que ahora soy. Ha sido un enorme privilegio haberte conocido!
Siempre me viene una de tus frases favoritas: La felicidad es una actitud.
No te preocupes, Joaquín, sabes que seremos felices.