31 julio 2015

Se me fue

Hace mucho que no escribo, como unos cinco años... Hoy vuelvo porque necesito sacar la tormenta que llevo dentro. Tengo muchas ideas desordenadas, rabia, tristeza que voy a plasmar como salgan.

Años atrás escribí en este blog lo afortunada que me sentía de poder compartir mi día a día en el colegio con Joaquín, mi maravilloso "compa" de nivel. Cambíé de ciclo, me fui con los mayores, para poder tener la oportunidad de trabajar con él, porque era alguien de quien aprender muchísimo, de esos maestros de verdad.

Pues bien, las injusticias de la vida han hecho que se fuera. ¡Qué mierda! El curso pasado comenzamos a perderle, parecía cansado, se lo notábamos pero siempre con una sonrisa y con un: Cuánto bueno por aquí! que te alegraba la mañana. Yo le decía tienes que vaciar la cabeza de cosas, demasiado acumulado, el estrés no es bueno, te vas a jubilar y sigues siendo un pringao que no sabe decir que no. Y él sonreía y contestaba: Paciencia, una cosa detrás de otra.
Joaquín era, como he dicho muchas veces, ese maestro que yo quiero algún día llegar a ser (tarea harto difícil desde luego...) Ese ejemplo en el que mirar, siempre equilibrado, afable, sensato, coherente, dialogante, dispuesto a proponer y también a escuchar, encontré el compañero perfecto.
Cuántas cosas me ha enseñado, cuantas veces me ha abierto los ojos, muchos momentos compartidos, muchas reflexiones sobre nuestro trabajo y cómo mejorarlo, muchas charlas de vida... Se me fue el maestro. Y se me rompió algo dentro.
Cuánto le he echado de menos este curso y cuánto le voy a seguir echando.
Todos los días (y no exagero cuando digo todos) ha habido algo que me lo ha recordado: una frase, una reflexión, un libro, un documento, un cuadro, un proyecto, una actividad...
En una de nuestras últimas conversaciones coherentes, el último día que vino de visita al colegio, me dijo: Ay Anica, cuanto te quiero! Yo le abracé.

En fin...que injusto es a veces el destino. La buena noticia es que dejó parte de sí mismo en nosotros, y que gracias a él somos mejores maestros y mejores personas. 
Gracias compa! Eres una parte importante de la maestra que ahora soy. Ha sido un enorme privilegio haberte conocido!

Siempre me viene una de tus frases favoritas: La felicidad es una actitud. 
No te preocupes, Joaquín, sabes que seremos felices.


02 noviembre 2010

La buena suerte

Yo sí creo que se nace con estrella o estrellado.

Nacer en una familia “normal”, que te da una educación todo lo decente que sabe o puede, con las necesidades básicas cubiertas, rodeado de cariño...eso es empezar la vida con suerte.

Si se dan todas esas circunstancias (que no son pocas), luego uno se lo tiene que ir currando poco a poco. Que quiero suerte, pues me la busco. Es muy fácil achacar a la suerte todo lo que te ocurre, pero la realidad es que la suerte la propicias con tu esfuerzo y con tus decisiones (aunque el camino ya venga marcado en cierto modo).

Por otra parte, también añadiría a la tesitura un factor más. Considerarse una persona con suerte es una actitud. Seguro que ante la misma vida, dos seres diferentes, harían dos lecturas diferentes.

Siempre me he considerado una “tía con suerte”. Aunque si me paro a pensarlo, a lo mejor en algunos momentos o circunstancias no he tenido tanta suerte como creo... Por eso lo importante es la cara con la que nos enfrentamos a los obstáculos. Quizás esas piedras estén ahí para ponernos a prueba, para enseñarnos a valorar con más intensidad lo que tenemos. A pesar de que a veces creamos que es mala suerte y que “a perro flaco todo son pulgas”. Y si no reaccionas por ti mismo, sólo hay que echar un vistazo alrededor para darse cuenta de lo afortunado que uno es.

Bueno, y para llevar tanto tiempo sin escribir, ya valdrá de filosofía barata.

11 junio 2010

Elucubraciones varias

Cuando uno tiene mucho tiempo para pensar...acaba pasándose de vueltas. Creo que esto me va a suceder en breve. La maternidad me hace muy feliz, pero las cuatro paredes de mi hogar se me caen encima cada día un poco más.

Vamos que, como ya he manifestado en varias ocasiones, no nací para mujer de su casa. Yo pensaba que podía ser incactiva, capaz de vivir sin organizar el día, permanecer sentada durante largo tiempo...pues no. Se ve que eso lo puedo hacer durante un máximo de jornada y media o dos jornadas. Todo lo que pasa de ahí supone...dolor de tripas.

Ahora que me debo 100 por 100 a mi criatura, me doy cuenta de que me gustaría llevármelo en una mochileta y hacerle fiestetas mientras llevo a cabo algunas otras actividades. Echo de menos el tener algo que hacer obligatoriamente (que mal suena esto). Cuando digo algo, quiero decir algo más que poner la lavadora, limpiar el wc, hacer la cama, preparar la comida e ir al super.

Puesto que ya soy consciente de mi problema, planeo mis jornadas con antelación, para no encontrarme en el dilema de abrir el ojo por la mañana y decir ¿qué hago hoy?
De momento invierto mi tiempo en leer, pasear, ver la tele, visitar exposiciones, ir de compras, escribir, terracear... y realmente lo disfruto. Pero necesito más actividad cerebral, porque tener la mente libre durante mucho rato seguido no es bueno, hay que enfocarla y ocuparla. Mis aficiones anteriores no tienen cabida de momento en mi nueva vida, puesto que mis momentos libres no son tan largos como para poder emprender la pintura de camisetas, los fieltros o los fimos con eficacia. Seguiré buscando...si se os ocurre algo ya me diréis.

18 marzo 2010

No soporto...

Cada día nos volvemos más raros. Eso pienso yo sobre mí misma. Antes era transigente, más sociable, hacía más esfuerzos por agradar... Pero a medida que pasa el tiempo, me vuelvo...rara; un día nuevo, una rareza nueva.

Hoy me ha dado por pensar en todas las cosas que son superiores a mis fuerzas. Ahí va una lista:

No soporto a las “veus” (véase tías rancias, con hablar lento, que parece que no hayan roto nunca un plato)

No soporto que me invadan el espacio vital (esa gente que te habla y se acerca mucho, tú te alejas y te van persiguiendo...).

No soporto ni el machismo ni el feminismo.

No soporto a los que van de super-progres.

No soporto a los que miran por encima del hombro.

No soporto a Don F.G.V. (esto es manía visceral, ya me entendéis).

No soporto a los especímenes que no saben reír.

No soporto dormir con la puerta del armario entreabierta.

No soporto que me echen el humo en la cara (tengo unas ganas de que aprueben la ley del tabaco...).

No soporto a los que generan negatividad a su alrededor.

No soporto la voz de Amaia Montero.

No soporto a los quejicas.

No soporto los debates políticos.

No soporto el olor del autobús urbano en verano.

No soporto a los que tiran colillas por la ventanilla del coche.

No soporto que intenten organizarme la vida.


Voy a parar ya, porque me lanzo y no tengo fin.


Os animo a que aumentéis el listado con vuestras rarezas (que sé que las tenéis y van en aumento como las mías).

10 febrero 2010

Enrique Otal y Ric


Hasta el próximo 14 de marzo se puede visitar en el Paraninfo una exposición basada en este personaje. Fue un diplomático del siglo XIX oriundo de Fonz.
En la exposición se explica su vida viajera y melancólica, se cuentan acontecimientos de la sociedad de algunos países en los que estuvo destinado (Turquía, China, Grecia, Países Bajos, Argentina, Egipto...), también aparecen algunas fotografías que él mismo tomó en esa época y diferentes condecoraciones, sellos, libros, porcelana, trajes, etc.
Para ser foncense, tuvo una vida bastante interesante el hombre. La visita lleva un rato, porque hay bastante información escrita que leer. A mi me sorprendió gratamente, así que os animo a que os paséis si tenéis oportunidad.