21 octubre 2008

Aprender a decir NO

Pues sí, una vez más me la han vuelto a colar como una pardilla. Sí, soy gilipollas. Por qué tendré esa facilidad para decir a todo que sí, sí, sí? Joder. Yo creía que ya había aprendido (jaja, me parto). Mira que es sencillo, dos letras N-O.
La cosa está fatal: Que piden un voluntario para algo, la primera. Que hacen un curso de bibliotecas y nadie quiere ir, ahí voy como una pava. Total, solo son dos días a la semana de 6 a 8 de la tarde, durante cinco semanas...en fin. Arrepentida, pues...tarde!!
Sé que lo estáis pensando, lo podéis decir, qué inútil! Tenéis razón. Algún día espero aprender. Necesito ayuda, un curso rápido que me quite la afirmación compulsiva esta que tengo. Puriplus, tu no vales como ponente del curso por razones evidentes.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Ay Anita! ¡Qué debiles somos!
No sé, pero de gilipollas nada, esto va en el kit, y ahí uno de tus mayores encantos ese "sí" así como inadecuado para tu bienestar.
No sé muy bien que decirte, porque como tu muy bien apuntas, a mi me las cuelan dobladas, de momento estoy aprendiendo a callar la boca, pero se que esto es una temporada, porque recaeré.Lo mejor aceptarse, "zemoz azin", como diría mi madre dos chorros tontos.
Pero tan "majas", bueno tu bastante más.
Besitos

Anónimo dijo...

Gracias por los ánimos. Aunque ya sé que sigo siendo medio inútil, por lo menos. Hay que aprender que los silencios son buenos, muy buenos... Tú no recaigas, sigue así, y yo no me quiero aceptar. Tengo problemas, no me acepto así porque no me sale de los cojones (u ovarios, pero a mi me gusta más cojones, que la palabra suena más contundente), he dicho. Así que CAMBIARÉ este encanto mío, por un NO más grande que un elefante. Creo que se me está yendo la cabeza otra vez. Ya vale por hoy. Au...lpph