02 octubre 2009

Optimismo

Acabo de ver estas viñetas y una vez más, he decidido que me encantan las tiras de Liniers.

Hoy me siento optimista, ¿será porque es viernes? Seguro que sí...por cierto a los bichos raros que me han perseguido durante toda la semana les podría poner nombre y apellidos, pero mejor dejarlos en el anonimato, no vaya a ser que los mente y reaparezcan. Me siento orgullosa de poder decir que no han podido conmigo (ni podrán) - Y es que el gen Peyret marca mucho-
Además de optimista, soy muuuy tozuda (tozolón, que dice mi madre).

Creo que también es verdad que del optimismo a la inconsciencia e inutilidad hay un paso. Me temo que estoy ahí en el límite...si alguien de los que me apreciáis nota que voy a dar el salto a la gilipollez, propinadme un collejón de los gordos. Os lo agradeceré.




2 comentarios:

Josan me fecit dijo...

Todos los extremos se tocan, si eres un optimista extremo, puedes llegar a verlo todo demasiado positivamente y te puedes pasar un pelín de la tocha.

De todas maneras, ¿ que sería del mundo si no estuvierámos los optimistas ?

Ana dijo...

La verdad es que considero que el optimismo es una virtud. Y que ciertamente los optimistas le damos un toque de energía positiva a lo que nos rodea.
Pero...no va mal tener a alguien cerca con un punto de sensatez que nos ayude a no llegar al extremo, porque la hostia es gorda gorda.