22 enero 2010

Gentuza

Se acabó la jornada laboral. Bajo mi punto de vista estoy en el mejor momento de la semana: la tarde del viernes, con la perspectiva de tooodo el fin de semana por delante. Aunque luego se pasa volando (pero eso es mejor no pensarlo, ya nos quejaremos el lunes).

En esta entrada vengo dispuesta a despacharme a gusto con esos que están sentados cómodamente en los sillones de la administración de educación y sólo piensan en estadísticas, gráficos, tendencias y su p.m.

Piden colaboración a los maestrillos de a pie (porque algunos temas no saben ni por donde cogerlos) y luego, ante cualquier propuesta, la respuesta es: eso encarecería mucho los costes. Y yo digo: ¿Para qué nos hacen pensar a los demás si ellos ya saben cómo van a ser las cosas al final? ¿Cómo se puede intentar hacer nada coherente con una banda que piensan en los niños como números y estadísticas? ¿Para qué coño quieren evaluar la competencia de los alumnos si lo que menos importa es esa competencia?
Todas las preguntas podrían derivar en una única respuesta: Donde no hay mata, no hay patata.

No transcribo aquí los mails que he recibido para contestar a nuestras propuestas porque sería inmoral, pero...son dignos de lectura.
Bueno, ya veis que estoy encendida. Tengo la cabeza llena de palabrotas, no las escribo porque después me tachan de verdulera y poco fina. Menudo truño de gente, y si esos son los que nos dirigen y organizan, así vamos los demás: Como geisha por arrozal.

Como es viernes, que les den a todos. A disfrutar del asueto.

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