09 enero 2009

TGIF (Thank God Is Friday)

Por fin, viernes normal. Pijama, light food, sofing, la arpía de la Patiño en la tele... Como en los viejos tiempos.

No hay más que pensar todo lo que nos ha caído en el cuerpo en dos semanas:

- Las cenas preparatorias de empresa. Esas que igual quedamos y nos tomamos una tapa oye que se está liando saca otra de sidra por qué no nos sentamos y pedimos de una puta vez una ración entera de tortilla de bacalao en lugar de comer pijadas en la barra y ya que estás sácate unos cafeses y licor de hierbas mientras nos acabamos el arroz con almejas joder como pasa este pacharán ya que estamos igual nos tomamos la última total es jueves y mañana no nos tenemos que levantar hasta las 7 y total aún son la una y mira que hacen el último pase de noche del Plata que no he estao desde que iba a sacar de ahí a mi padre que le estaba mirando las piernas a Mary de Lys antes de que empezase a dar miedo cuando amenazaba con bailar la danza del vientre al estilo de Nuez de Ebro. Pues así dos veces en una semana.

- La cena unofficial de la empresa. La que organiza la gente joven. Bueno, más joven que tú, pero que al final se va a casa antes o a la vez que tú. Somos hombres o moñacos?

- La comida oficial de la empresa. Esa que comienza como una comida, como es viernes se lía la cosa y empalmamos a cenar para quitarnos el mal sabor del puro -los que no fumamos sustancias venenosas y preferimos la brillante asepsia del gintonic-, y al final se lía un poco más y nos tomamos la última, y luego a las tantas haciendo cola para coger un taxi con un frío que se jode Panete.

- Las comidas, cenas y eventos intermedios no clasificables en torno al coñazo navideño: Uhm que gustito el caldo para quitarse la resaca de la noche anterior cuando te has tomado -o apurado- algo de esas botellas de licor hiperdulzón que sólo saca tu madre dos veces al año, esas que guardaba de aquel aguinaldo infecto de 1978 que algún cabrón despiadado regaló a tu incauto padre convenciéndole de que se llevaba el Santo Grial dentro de una caja de cartón. Y las sobras, que me dices de cuánto duran las sobras de las celebraciones navideñas. Qué gusto comer revenido entre las grandes fechas... Joder, es que la Navidad son todo ventajas, eh.

- La lotería (el día de la salud), y todos los demás clásicos tópicos que envuelven a estos momentos entrañables: Los niños capados de ese colegio de Madrí, la explosión de botellas de cava barato en manos de viejas espitosas con una fotocopia en blanco y negro de un décimo premiado en Sort que sin hacer cuentas piensan que ya tienen la vida arreglada, el que está cabreado con el del bar de al lado porque ese año no le había guardado el número que toca, el visionario de turno que sabía, cinco minutos después de cantar el premio, que este año acababa en seis (sais). Y así...

- La Nochevieja, con sus campanadas en cámara lenta para glotis poco ejercitadas, las uvas de lata, las serpentinas, los putos espantasuegras de cotillón barato que te meten el alambre en el ojo, el soso de Ramón García con su capa de Batman, Anne Igartiburriganguri con ese tipazo de jugadora reserva de baloncesto -sonrisa Clisidén, hombros caídos y encima poco escote-, parejas de oportunistas cómicos trasnochados intentando parodiarse a sí mismos y haciendo UTEs increibles para una noche que te descojonas de la risa -la que dan, no la que intentan dar-. Al año que viene seguro que juntan a Arévalo en directo con Eugenio en una sesión de espiritismo, para contar chistes de la cinta nº 1 (aún la venden en la gasolinera de Estadilla), que es en la que salían más chistes de tartamudos, que son los que mejor le salían. Y mientras tanto Pitingo profanando canciones de Roberta Flack en todas las cadenas a la vez. Menos mal que no salío Falete de burbujita en el spot de Freixenet. Algo es algo.

- Los ya casi denostados Reyes Magos, con su superilusión esa que traen a los niños que están hasta la moña de jugar con los regalos de Papa Noel (ese si que es listo, que viene los primeros días y así da tiempo de montar el Ibertren, no como el capullo de Baltasar -que encima es pintao, con el montón de negros-de-serie en condiciones que tenemos en la zona- que a buenas horas me trae las cosas si mañana me vuelvo al cole). Si es que les van a coger manía al final. Menos mal que siempre hay una tía que te guarda una caja de pañuelos de tela y dos polvorones para cuando la vas a visitar.

Y mientras tanto, lo importante de verdad pasando de puntillas. Jodido conseguir tomarte un café con los de siempre -o con los de casi nunca- en esos días tan ajetreados, jodido encontrar tiempo para una sobremesa con los tuyos en medio de tanta algarabía y festejo obligatorio, jodido encontrar tiempo para llamar por teléfono a los que no tienes a mano porque te jode que parezca que sólo te acuerdas de ellos cuando Movistar te rebaja las llamadas, jodido por los remordimientos de no haber mandado todas las felicitaciones que debías aunque sepas que a esos no les importa que gastes el tiempo en gestos obligatorios, jodido porque parece obligatorio que la Navidad te tenga que gustar, cuando en realidad a los que más les gustaba ya no están contigo y por eso te da rabia cuando te acuerdas de ellos y lo mucho que les gustaba montar el Belén la semana de antes. Le pediré a Ibarretxe que haga un referendum en las Vascongadas para quitar la Navidad. Total, la religión en los colegios también es facultativa, ¿por qué va a ser obligatorio llevar en Diciembre un estúpido gorrito rojo? Les queda mucho mejor a las conejas del Playboy.

Para mí, el símbolo auténtico de la Navidad está en el Belén: El cagané. Me cago en tó mientras los demás hacen el gilipollas conduciendo camellos llenos de alforjas de mirra hacia un pesebre lleno de serrín, ángeles de atrezzo del todoacien y vacas de plástico y tetas fofas que malamente podrían transformarse en chuletón. Males el mundo, ahí os vais todos por el culo mientras silbo versiones de Pitingo. Toda una filosofía de vida.

Gracias a Dios, ya es viernes normal.

Mejorando el habla

El otro día en conversación con alguien (creo que era Daniel José) surgió la pregunta del imperativo plural del verbo ir más pronombre: ¿iros, ios, idos, ¡¡veros!!...?
Me quedé con la mosca detrás de la oreja y hoy me ha vuelto a la cabeza. He buscado y...la cuestión es que el imperativo plural la mayoría de los verbos cuando añadimos un pronombre detrás omite la d (ej. callaos, poneos). Es incorrecto sustituirla por r (ej. callaros, poneros)
Como única excepción el verbo ir: No pierde la d. Así que lo correcto es decir "idos" (aunque suena fatal ¿no?)
Todo esto según el Instituto Cervantes.

Poniendo en práctica lo aprendido haré la gracia del día: ¡Au, idos todos a freír puñetas!

08 enero 2009

¡Al trabajo con alegría!

(Retoque del día 9: Me ha entrado el conocimiento y he sustituido el apellido de la super-psicóloga esta por una inicial, a ver si me van a meter un culo por calumniar tanta sabiduría, jeje)

Hoy se han terminado los días de guerra duradera y ya estamos de nuevo en la rutina, como si nada hubiera pasado.
He superado el día con mucha dignidad, podría decirse incluso que me ha gustado la vuelta. Si es que 27 criaturas hacen que te olvides del resto del mundo sí o sí.
Acabo de leer un artículo en un diario de estos gratuitos que me ha hecho mucha gracia. Trata sobre la depresión postvacacional. Tras una breve explicación acerca de en qué consiste, se contesta a las preguntas ¿Tiene cura? y ¿Qué hacer para prevenirla?
Voy a detallar los puntos más importantes reseñados en el artículo y añado en cursiva mis aclaraciones:

No requiere ningún tratamiento porque suele desaparecer por sí sola. De todas formas, existen varios consejos para evitar caer en ella.

En primer lugar, es imprescindible afrontar la vuelta con optimismo y no dramatizar. Es cuestión de afrontar la realidad, no de ir al médico. (Por eso esta mañana me he levantando cantando una de las mías)

También es fundamental un mínimo de voluntad por parte del afectado. La psicóloga clínica y educativa Elena B. opina que es necesario entender que la vuelta al trabajo como "un mal necesario" . (No te jode, Elena ha matado unas cuantas neuronas para tal afirmación)

Extraer lo positivo del trabajo y "dignificar la situación". (Lo de dignificar la situación me ha hecho mucha gracia, la verdad)

Considerar el primer día de trabajo como un día más. (Sin comentarios...)

Alejarse todo lo posible de "mártires", "cenizos" y demás pesimistas (El que sepa hacer esto, que me explique cómo)

También es útil reincorporarse al trabajo de forma escalonada, y, por supuesto, no llevarse trabajo a casa. (He pensado en mandar a los críos a casa a las 10 y media, para el primer día ya vale ¿no?; lo del trabajo a casa está claro que lo he cumplido a rajatabla, si no no estaría escribiendo tanta subnormalada)

La clave está en reinterpretar el trabajo como el medio que te garantiza el poder viajar en vacaciones. (Este es el mejor consejo, jaja)

Si nada de esto es suficiente, los expertos recomiendan practicar alguna técnica reductora de ansiedad, como la meditación, el yoga o la auto-hipnosis. (Meditar ya he meditado un rato, pero como no parece que funcione; estoy por pasar a la auto-hipnosis, técnica sencilla seguro, ya os contaré si me da por hacer el ganso, el pavo o decirles cosas "majas" a los vecinos)

En fin...ya veis como se gana la vida la gente.

07 enero 2009

Año 2009: Año Internacional de la Astronomía


Empezamos nuevo año y de momento todo sigue igual afortunadamente.

En 1609 Galileo hizo una de las suyas e inventó el telescopio, de ahí que este año se conmemore el acontecimiento declarandolo Año Internacional de la Astronomía. Me gusta el nombre, así que intuyo que este va a ser un buen año (tonterías mías).

El caso es que como mañana ya empiezo a currar (algunos pensarán que por fin, depende de cómo se mire), estaba buscando materiales varios por internet y he encontrado en la página de CSIC unos cuentos de estrellas. Aquí la historia de Orión (una de mis constelaciones favoritas)...


02 enero 2009

Si esto es guerra...¡que no se acabe!

Esta expresión siempre me ha gustado, sobre todo en vacaciones. Antes era de esas que dicen "Yo sin trabajar no podría estar" jeje, me parto, mentira. Cuanto he cambiado. Me he vuelto una gandula... Esta sensación vacacional de hoy aquí, mañana allá, porque me lo pide el cuerpo, y si no me lo pide me quedo en casa es cojonuda...."to the silly soup".

Me encantaría convertirme en "mujer loro" y explico el concepto: Queda bastante alejado de ama de casa. A mi lo de las labores del hogar no me entusiasma, así que lo de marujear tampoco. "Mujer loro" consiste en me levanto cuando me apetece, me voy a dar una vuelta por ahí, un masaje, un café, una exposición (por aquello de culturizarse), un viajecito aquí o allá, una semanita de descanso para recuperar fuerzas, otro viajecito aquí o allá... en fin, un sinvivir.

Resumiendo, tener buena pasta sin pegar ni chapa (Ya se sabe: tonto, tonto, mierda, mierda).
Esta va a ser mi aspiración del 2009 en adelante, creo que voy a tener que empezar a jugar al euromillón a ver si hay suerte.

Y si no...que no se empeore la cosa, que como bien dice mi abuela "Si esto e guerra, que dure"