Como dice Silvia “Vamos pa'l hoyo”, pero antes de eso está bien tratar de disfrutar todo lo posible de las oportunidades que se nos van brindando.
Este pasado fin de semana hemos estado de “convivencia y reflexión” en Obarra. El lugar es precioso, personalmente me encanta porque me trae muchos y buenos recuerdos. Con esta introducción parece un retiro espiritual ¿que no?. Pues casi.
Los especímenes que allí nos juntamos éramos un total de siete, con las cabezas un pelín perjudicadas (unos más que otros). El caso es que ha sido relajado, divertido, fresquito...supongo que habrá algún apelativo más adecuado pero ahora no se me ocurre.
Es curioso cómo un grupo de individuos que apenas se conoce pueden conectar con tanta facilidad y crear un ambiente tan distendido. Nadie intentando organizar a nadie, mucho respeto al espacio de los demás, en fin, lo que debe ser: libertad total. Si tengo ganas de hablar, hablo; si tengo ganas de estar solo, lo estoy; si tengo sueño, me voy a dormir; si me apetece cantar, canto; si me apetece correr, corro; si me apetece bailar, bailo...y si me apetecen otras cosas, pues me aguanto. Como dice Pilona, el problema vendrá el día que nos caigamos en algún agujeroo, mañaaa, y no nos encuentre nadie hasta pasadas dos horas (que quizás nos empiecen a echar en falta).
Si a todo esto le añadimos un entorno precioso, compañía inmejorable y un buen fogaril... ¡Qué más se le puede pedir a la vida!
Pues nada, supongo que repetiremos ¿no?
Un beso gordo a todos los que hicistéis una vez más que fuera un finde especial.
Nota: Pondría afotos, pero será mejor mantener al personal en el anonimato, porque tienen una reputación que mantener, jeje.