Tras la durísima semana que pasé aguantando a Strike en Cádiz, me tuve que ir a Menorca con mi consorte. La verdad que fue un sufrimiento, ya lo dice la gente que las vacaciones son muy malas para las parejas... Dejando a un lado la jocosidad que me proporciona la vida perra, tengo que decir que me pareció una isla preciosa, muchos rincones que visitar, muchas calas que disfrutar, una gastronomía para que te salgan escamas y una compañía “güonderful”...que más se puede pedir. La única nota negativa las altísimas temperaturas, como dice Alf todo el día“la nuqueta sudada”.
Recomiendo la visita en junio o septiembre, que seguro las calas "solitarias" son menos frecuentadas.
A la semana siguiente aprovechando que el 50% de la pareja tenía que trabajar (alguien tiene que levantar el país), me fui a Tarragona con las dos Merches (abuela y madre) a pasar unos días de juerga y fiestuqui. La semana se resume en: Partidetas de cinquillo para desplumar a la “agüe” a céntimo la ronda, lo mismo me gané veinticinco centimillos en toda la semana; ratito de playa por la mañanita, paseito con helado por la tarde, lectura y conversaciones de tiempos pasados. Ha resultado ser una experiencia enriquecedora de la que creo hemos disfrutado mucho las tres, repetiremos el año que viene.
Continuará...
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